6 días en New York

 

Hoy os traigo una miniguía de viaje exprés para conocer Nueva York en menos de una semana y no morir en el intento.

Nosotros contratamos a través de una agencia de viajes el billete y el alojamiento y nos fuimos del 28 de Abril al 5 de Mayo. Volamos con US Airways operado por Iberia. El avión de ida y el de vuelta eran como el día y la noche. El que nos llevó era todo sofisticación, muy nuevo, cada uno con su pantalla táctil… (aprovecho para aconsejaros que llevéis vuestros propios cascos porque los que entregan en el avión no funcionan muy bien). El de vuelta era más “viejuno”, sin pantallas. Pero gracias a dios volamos de noche y nos pasamos casi todo el trayecto durmiendo.

En cuanto al alojamiento… Nueva York es caro, y aunque haya mucha oferta de alojamientos no tiene nada que ver con la idea de hoteles de aquí. Si quieres estar céntrico te encontrarás con fachadas renovadas y recepciones majestuosas pero con habitaciones enanas y muy viejas. Y eso es lo que nos pasó a nosotros. Nos hospedamos en el Amsterdam Court, muy céntrico, pero bastante viejo (de las dimensiones de la habitación mejor no hablar). Sólo teníamos alojamiento sin desayuno, pero agradecimos que dejasen a los clientes del hotel una pequeña sala con agua y café gratis, sala que utilizamos en alguna ocasión para llevar la cena y cenar allí.

El único “problema” que tuvimos es que al llegar, el sistema informático de inmigración se cayó y nos tuvieron encerrados en el avión rellenando formularios un buen rato. Y luego cola para que una agente de aduanas viese tu pasaporte. Eso sí, es una buena forma de mentalizarte de que en Nueva York hay que hacer cola para TODO.

Día 1. Llegamos a Nueva York a las 14.30 (hora local) y teníamos el Shuttle contratado desde España. Tardamos bastante en llegar al hotel porque lo de los atascos en esa ciudad no tiene nombre.  A las 17.30 teníamos las maletas ya en la habitación. Un poco de agua en la cara y a patear. El paseo consistió en visitar:

St. Patrick’s Cathedral: la catedral de la ciudad en el centro de Manhattan

Bryant Park: un parque público (que abundan en NY, cosa que me llamó la atención) donde la gente va a leer, comer, jugar, etc. La verdad es que es bastante bonito y lo tienen muy cuidado. A veces se agradece un remanso de paz entre tanta sirena y estímulos de la ciudad

NY Library: es un edificio enorme y vale la pena asomarse al salón de lectura. Aparece en muchas películas como en Cazafantasmas. Además es una de las bibliotecas más grandes de Estados Unidos.

Top of the Rock: Previamente compramos desde España las entradas para el “Top of the Rock” del Rockefeller Center. Teníamos cita a las 19.00 de la tarde que es cuando atardece allí y las vistas son IMPRESIONANTES. Merece totalmente la pena gastarse 30€ (aprox.) de entrada para disfrutar de unas vistas de película. Aconsejamos el final de la tarde, el color del cielo y la vista de Nueva York son espectaculares.

Al salir y aún boquiabiertos del espectáculo de vistas que habíamos presenciado nos fuimos directamente a Times Square. Por muchas películas e imágenes que había visto de ella no me la imaginaba así para nada. Es impresionante. Sus luces, gente, sonido hace que te quedes perplejo y que psíquicamente acabes agotado. Mires a donde mires siempre te sorprenderá algo.

Eran las 21.00 hrs (hora local) y nuestro cuerpo y mente nos pedían descanso. Así que nos fuimos a cenar a Burguer Joint. Esta hamburguesería es medio clandestina, se encuentra en el interior del hotel Le Parker Meridien y cuando digo interior, es dentro, después de la recepción. Aunque es minúscula va todo tipo de personas, desde neoyorquinos a turistas, desde ejecutivos a familias. Lo descubrirás porque está detrás de un cortinón granate y está medio escondido con una luz de neón con forma de hamburguesa. Sus hamburguesas están buenísimas y el precio del menú de hamburguesa+patatas (¡kilos de patatas!)+ bebida ronda los 15€.

Día 2. Financial District y Puente de Brooklyn/ Dumbo

Con esto del Jetlag a las 4.00 de la mañana estábamos como búhos, así que a las 6.00 de la mañana estábamos en la calle con unas ganas terribles de conocer más la ciudad. Este día no es apto para los que no les guste andar y confieso que se nos fue de las manos. Nos quedamos tan agotados que fuimos sufriendo las consecuencias de este día los días posteriores. Parecía como si hubiésemos hecho el camino de Santiago.

Desayunamos para coger fuerzas en Financier Patisserie. Aprovecho para avisar a los cafeteros que el café de Nueva York es como agua, así que paciencia. Nosotros nos pasamos al capuccino que era lo más decente. Veréis a todo el mundo con litros y litros de café por la calle.

Fuimos hasta el Empire State bajamos por la 5th Avenue hasta Broadway donde vimos el Flatiron Building (uno de mis edificios preferidos). También nos acercamos hasta el Chrysler (otro de mis edificios favoritos) Fuimos bajando todo Manhattan hasta llegar al puerto viejo donde hay unas preciosas vistas del puente de Brooklyn y de Brooklyn (fueron sobre 2 horas y media de paseo). Allí pudimos ver que hay una empresa que se dedica a hacer paseos en helicóptero (15 minutos son 180€). Nosotros preferimos caminar.  Llegamos sobre las 9.30 de la mañana a South Ferry donde cogimos el ferry a Staten Island. ¡Ojo! hay varios tipos de ferry que son de pago. Si lo que quieres es ver la Estatua de la Libertad y Manhattan desde el ferry te aconsejo que vayas en el que nosotros cogimos, el naranja (el de Staten Island) que es gratuito y aunque no te lleve a la Estatua de la Libertad tiene unas vistas fantásticas. Una vez bajamos del ferry volvimos a subir en el de vuelta (en total sobre 1 hora 30 min)

Paseamos por Battery Park, es el espacio verde más importante del Dowtown Manhattan. No es un parque de lo más precioso pero si aporta un relax que en Manhattan se necesita de vez en cuando. Es agradable un paseo y sentarse en un banco viendo el Río Hudson.

Desde allí subimos a Wall Street donde vimos la bolsa, el famoso toro y Trinity Church. Es curioso ver como se entremezclan turistas con brokers. Es un sin parar de ir y venir de gente. Es curiosa la historia del toro (Charging Bull de Arturo di Moca). Se encuentra en el parque público más antiguo de Nueva York, donde supuestamente el colono holandés Peter Minuit compró a los indígenas la isla de Manhattan por 24 dólares. La estatua está instalada ahí de forma permanente desde que un día en 1989 apareciera misteriosamente frente a la Bolsa de Nueva York.  Si logras verlo, enhorabuena, porque el toro está custodiado por millones de turistas

Desde Wall Street fuimos al World Trade Center. La verdad es que impresiona por sus dimensiones y no puedes evitar pensar en la catástrofe ocurrida. Más tarde paramos en un puesto callejero y comimos en City Hall Park. Hay millones de puesto callejeros con todo tipo de comida.

Uno de los atractivos de Nueva York son las compras. Nosotros sabíamos que queríamos empaparnos de la ciudad y no perder mucho tiempo en las compras. Uno de los mayores outlets del mundo y que debe ser maravilloso está en Nueva Jersey. Se trata de Woodbury Common Premium Outlets. Pero no podíamos perder un día yendo hasta allí, así que nos fuimos 21 Century (hay varios), que estaba cerca de allí. No compramos nada a pesar de ver a gente saliendo con bolsas y más bolsas.

Fuimos subiendo por Manhattan pasando por el Soho, donde me enamoré de todas sus tiendas y su ambiente. Llegamos al hotel, descansamos un rato y cogimos un metro hasta llegar al puente de Brooklyn.  Lo cruzamos con la boca abierta porque es precioso y no paramos de sacar fotos y más fotos. Tardamos una media hora en cruzarlo de tanta admiración. En el otro lado nos esperaba nuestra amiga (la cual nos hizo el itinerario del viaje) y fuimos hasta Dumbo para ver el atardecer y el skyline de Manhattan. De ahí nos cogimos un taxi hasta Williamsburg un nuevo barrio en auge, donde se encuentra el Wythe Hotel. Subimos hasta su terraza en el tejado para tomarnos una cerveza (Brooklyn Beer, muy buena). Aquí tengo que hacer un inciso y decir que la bebida en NY es CARÍSIMA. Por la cerveza nos cobraron 9 dólares, pero valió la pena teniendo en cuenta las vistas que tuvimos de Manhattan al atardecer.

De allí nos fuimos caminando hasta el restaurante El Almacén . Un argentino donde comes cosas riquísimas (cabe destacar sus empanadillas de queso y cebolla). Y una vez cenamos nos fuimos en metro al hotel. Eran las 23.00 horas. De ahí que al comienzo de este día os comentase que nos pasamos de revoluciones.

Día 3. Central Park/ East Village

Agujetas terribles y cojos perdidos que nos levantamos. Eran las 8 de la mañana y fuimos a desayunar a un sitio carísimo pero que su logotipo me robó el corazón. Supongo que a esto se le llama deformación profesional. Apuntad Bibble & SipUna vez que cogimos fuerzas fuimos hasta Central Park. Partimos desde Columbus Circle, donde vimos el Lago Jacqueline Onasis, el Sheep Madow, el Strawberry Fields, el Dakota Building… y cruzamos el parque hasta el Metropolitan Museum. Desde allí bajamos por Park Avenue (la milla de los museos), Madison Avenue hasta llegar a la tienda de Apple y a la tienda de juguetes FAO Swartz donde está el piano de la película Big.

Era hora de comer así que fuimos hasta el East Village y Lower East Side a comer en Kat’z Delicatessen . Un lugar curioso donde sirven sandwiches de una especie de salami que la gente se lleva como si fuese jamón serrano de bellota a precio de ganga. En este lugar se rodó una de las escenas de Meg Ryan de “Cuando Harry conoció a Sally”. Por la tarde tocó paseo por esta zona y visita al Noho y NolitaDesde allí fuimos hasta la Central Station que nos llamó la atención y que es totalmente reconocible porque la hemos visto millones de veces en un montón de películas.

Este día estábamos agotados por lo que decidimos cogernos comida para llevar y cenar en el salón del hotel.

 

Día 4.High line/Chelsea Market/ Meatpacking District/ West Village .

Después de dormir como marmotas comenzamos nuestra andadura en un Pret a Manger. Desde ahí bajamos por las calles hasta llegar a Meatpacking District. Visitamos la casa de Friends y el Chelsea Market del que me quedé prendada. Es una antigua fábrica de galletas Oreo que han reconvertido en un mercado. De allí paseamos por el High Line una vía elevada del tren. En esa zona hace años había muchas ya que se trataba de una zona industrial reconvertida en espacio verde. Íbamos a comer en Buvette, que nos lo habían recomendado, pero estaba todo lleno. Comimos en un puesto callejero.

La tarde la pasamos en China Town, Little Italy y subiendo hacia el hotel pasamos por Korea Town. Una vez llegamos al hotel dejamos las cosas y fuimos al metro camino al Barclay Center. Se jugaban los Play Offs entre Brooklyn y Atlanta y no nos podíamos perder ese partido. La experiencia de un partido de la NBA es indescriptible. Se trata entre una mezcla de un show, un partido y una degustación gastronómica. Ya salimos cenados con tanta oferta culinaria de fast food.

Día 5. Compras y mercadillo.

Nos habían dicho que en Brooklyn había un mercadillo de antigüedades todos los sábados por la mañana que merecía la pena. Así que allá fuimos al Fort Green Flea Market en el que apenas compramos nada, no porque no nos gustase, sino porque no nos cabía en la maleta. Comimos allí en los puestos que había y dimos un pequeño paseo por la zona.

De vuelta a Manhattan pateamos la 5th Avenue entrando en las tiendas que más nos llamaban la atención. Entre ellas el Flight Club, una cancha de basket reconvertida en tienda con zapatillas prohibitivas. También entramos en Levi’s con su campamento militar como probadores y fuimos también hasta Macy`s que es uno de los mayores centros comerciales del mundo. Supongo que si vas con tiempo podrás encontrar gangas, pero nosotros así como entramos, salimos. Está al lado del Madison Square que justo ese día los Rangers jugaban un partido.

Descubrimos gracias a la guía que en Times Square a partir de las 15.00 hrs ponen algunas entradas para musicales al 50% (por supuesto haciendo cola). Así que estuvimos una hora y conseguimos dos entradas para Chicago esa misma noche en el Ambassador Theatre. Fuimos a cenar a Shake Shack, pero como estaba lleno, nos llevamos la comida al hotel para de ahí ir directamente al musical que era en la calle de arriba. Shake Shack es una cadena de hamburguesas conocida por sus hamburguesas gourmet . La carta es muy sencilla (5 tipos de hamburguesa) y el precio acorde con la ciudad.

Día 6. Última mañana

Nuestro bus para el aeropuerto nos recogía a las 15.00 horas aunque nuestro vuelo salía a las 20.55 h (hay que estar en el aeropuerto 3 horas antes de la salida del avión y salir de Manhattan lleva lo suyo). Así que desayunamos en una franquicia y nos fuimos a la 5th Av a ver una carrera ciclista. Más tarde paseamos por Central Park, ya que era fin de semana y no tenía nada que ver con lo que habíamos visto, hay que ver lo que les gusta hacer picnics. Nuestra primera intención era ir a ver un servicio dominical de Gospel en Harlem pero nos advirtieron que mejor no fuésemos por los acontecimientos racistas sucedidos en las últimas semanas. Así que terminamos visitando el MoMa. La verdad es que fuimos muy burros, porque no nos acordamos de que todos los viernes de 16.00 a 18.00 la entrada es gratuita y sino hay que pagar 25 dólares. La tienda es preciosa.

Ha sido un viaje intenso y aprovechado. Por supuesto hay que volver para empaparse más de ese lugar que no deja de asombrarte.

*Lo que más me ha llamado la atención:

– La gente de Manhattan, deportistas a todas horas y ejecutivos parte del día. Ellas van de negro con sus tacones guardados en el bolso y ellos con sus zapatillas de deporte, su traje, su termo de café y su móvil.

– La comida del mediodia. Todo el mundo baja de las oficinas a comprar comida en puestos callejeros y a seguir trabajando. La sobremesa es un concepto que no entienden.

– Es una ciudad que no duerme. A todas horas hay ruido, todo está abierto, las sirenas no cesan, las luces brillan por todos lados.

– La cantidad de estímulos visuales, sonoros, lumínicos que te encuentras en todas partes. Ahora entiendo por qué hay tantos parquecitos escondidos entre rascacielos, para sentarse y parar un poco.

-Los edificios. Si no lo ves no lo crees.

– Lo amables que son. Basta que te vean con un mapa para que te ayuden o saquen su iPhone para enseñarte un mapa. Eso sí, bordes también hay como en todos lados.

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