Ginebra y Chamonix a contrarreloj

 

¡Qué vivan los vuelos de bajo coste y qué vivan los puentes!. Pongámonos en situación: viernes, festivo, así que nos compramos dos billetes Santiago-Ginebra con la compañía Easy Jet (mirándolo con dos meses de antelación nos salió a 80€ cada billete)

Día 1

Llegada a Ginebra. Llegada a las 12.30 al aeropuerto de Ginebra que está a muy pocos kilómetros de la ciudad. Existen unas máquinas que dan billetes gratuitos de bus o tren para ir al centro. En nuestro caso esperamos porque a las 14.15 nos venía a buscar un bus para ir a Chamonix. Para los que seáis despistados como nosotros, que sepáis que el billete gratuito dura 60 minutos desde el aterrizaje. Hay que sacarlo en unas máquinas que están en la zona de recogida de maletas. Si salís a la terminal de salidas ya no hay marcha atrás.

Buses Chamonix. Después de preguntar en la oficina de turismo y mirar numerosos foros, nos decantamos por comprar los billetes en Chamexpress. El billete i/v nos salió a 60€/persona (ya sabíamos que este país no era barato). El trayecto dura sobre una hora y media.

Llegada a Chamonix. Nos dejaron en la oficina de turismo y nos dirigimos al Hotel Cretes Blanches. Es recomendable reservar hotel con antelación ya que, aunque hay bastante oferta, el número de pistas de esquí de los alrededores hace que haya un montón de gente siempre. Nos decantamos por este alojamiento por su precio y por su ubicación. A 1 km de distancia existen diferentes cabañas mucho más baratas pero si vas con el tiempo justo como nosotros es preferible buscar una más céntrica. El hotel estaba limpio, la decoración era recargada de más y la entrada está por la parte trasera de un supermercado. Aún así, la ubicación es excelente.

Nos dedicamos a pasear por el centro del pueblo por la tarde y ver el ambiente. Hay esquiadores por todos lados. Hicimos unas compras y nos retirarnos pronto ya que al día siguiente tocaba madrugar.

Día 2

A las 7.30 ya estábamos en el teleférico que nos llevaría a Aiguille du Midi*– Se trata de una telecabina que nos llevaría a 3.800 metros de altura para contemplar el MontBlanc. Se llega en 20 minutos y la visita puede durar entorno  a 2 y 3 horas. Hay que tener en cuenta que es un sitio que se llena de turistas y montañeros, así que hay que ser previsor porque las colas pueden ser interminables. Aconsejo que sea la primera actividad que hagas en tu viaje ya que a medida que pasan las horas se llena más y más. Pero a nosotros nos pasó todo lo contrario.

El tiempo no acompañaba y cuando llegamos subimos con otras 4 personas: 2 esquiadores y 2 personas que iban preparados para escalar. Fue una pena llegar hasta allá arriba y no tener apenas visibilidad por la nevada que estaba cayendo. Aún así la sensación de paz y la experiencia de semejante subida fue increíble. Estuvimos pululando por la zona sobre hora y media y tanto los escaladores como los esquiadores dieron media vuelta por las malas condiciones metereológicas. Nosotros disfrutamos del mal de altura (que existe, ya que teníamos un 45% de oxígeno menos), del silencio y de las dos salas que explican la construcción de semejante obra.

Al bajar, nos fuimos directamente a la estación de Montenvers*. Se trata de un tren cremallera que en 20 minutos te lleva a Mer de Glace, el glaciar más grande de Francia (7 km de largo y 200 de espesor). Allí a 1.900 metros de altura se hace una visita a la gruta de hielo que te lleva al interior del glaciar y que es tallada cada año. Impresionante. Esta excursión dura entre 2 o 3 horas y también se forman grandes colas, pero vamos que el tiempo no acompañaba y la gente decidió quedarse en sus cabañas tomando un chocolate caliente. La cueva y el glaciar son impresionantes.

* Y aquí es donde os comento las tarifas. Podéis ir a visitar ambas cosas por libre, el precio para Aiguille du Midi ronda los 58€ y el tren Montenvers sobre 30€. Existen unas tarjetas para un día, dos o incluso bonos para semanas, meses y anuales. En nuestro caso compramos la Mont Blanc Unlimited Pass que nos permitió durante un día visitar ambas cosas por el precio de 58.50€. Además de incluir otro tipo de cosas como transportes, entrada a pistas de esquí, etc. Estas tarjetas las puedes comprar on line, y puedes recogerlas allí o si las pides con suficiente antelación en 10 días te las mandan a casa.

Como teníamos una pena enorme por no ver el Mont Blanc, decidimos subir de nuevo a las 13.30 a Aiguille du Midi, que seguía sin colas.En temporada alta suben una media de 500 personas a la hora. La chica que llevaba el teleférico se rió de nosotros al vernos, pero ya le explicamos que queríamos probar suerte de nuevo. Nuestro gozo en un pozo… ¡estaba peor que  a las 7.30 de la mañana!

16.20. Salida del último bus a Ginebra. Es muy importante que verifiquéis horarios de vuestra compañía. Con nuestra compañía podías elegir el punto de recogida, en nuestro caso elegimos la SNCF Gare. Está en el centro y al lado de la estación de La Mer du Glace.

19.00. Llegada al aeropuerto de Ginebra, cogimos el bus que nos llevaba al centro y fuimos hasta nuestro hotel. El Hotel Moderne, que de «moderne» tenía lo justo y necesario. Escogimos este por los comentarios que vimos en foros, porque incluía desayuno y porque estaba a dos calles del lago y al lado de la estación. El total de la habitación fue 119€  pero la habitación que nos tocó era rancia hasta decir basta y además tenía cortinas de ducha, algo que no soporto.

Paseamos un poco por el lago y vimos: la Catedral de Ginebra. El reloj de las flores.El  Jet d’eau, el principal símbolo de la ciudad con 1.40 metros de altura. La Rue du Rhône, una calle inmensa, llena de tiendas de mírame y no me toques. Como ya eran las 20.00 y la calle parecían las 5 de la mañana decidimos volver al hotel para descansar unas horas antes de coger el avión

Día 3

Ultra madrugón y llegada a destino. El primer tren al aeropuerto es a las 4.40 de la mañana, es el que cogimos. Pudimos comprobar que la noche de Ginebra es movidita. La conclusión: tenemos que volver, para poder conocer Ginebra de día y poder disfrutar más de la ciudad. Y por supuesto subir a Chamonix que es un lugar disfrutar con buen tiempo.

 

 

 

 

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